jueves, 17 de diciembre de 2009

EL EXPRESO DE LA ROBLA DE FEVE. PRECIOS DISUASORIOS.

Pagar casi 700 euros por un viaje de cuatro días con sólo tres pernoctaciones abulta caro sea el destino que sea. Incluso teniendo en cuenta que se incluyen la pensión completa y las excursiones la tarifa es de todo menos popular y democrática, sobre todo cuando el viaje lo ofrece una empresa pública como FEVE, que acaba de sacar a las vías su nuevo tren turístico. Se ofrecen varios itinerarios y el precio no baja de los 690 euros por barba, lo que por pareja se mete en casi 1400 euros, toda una pasta gansa que de jueves a domingo cunde mucho más en casi cualquier otro destino.

Nunca entenderé que una empresa pública de transportes dedique tantos esfuerzos a los trenes turísticos cuando jamás ha dedicado el menor esfuerzo a satisfacer a los viajero de sus propios trenes regionales, en los que nunca hay garantía de plaza y encima no tienen ninguna garantía en caso de retraso. Hay que hacer constar que para construir los coches del Expreso de la Robla se han usado remolques de trenes de viajeros actualmente en servicio. Curiosamente FEVE ha vendido a otros paises algunos trenes de los años 90 y ha comprado otros que tienen una antigüedad superior a los 30 años.

Desde FEVE insisten en que el nuevo tren turístico tiene precios más asequibles que el Transcantábrico, lo cual es muy sencillo porque los viajes en el tren de lujo cuestan una auténtica fortuna y sólo son asequibles a gente a la que le sobre el dinero. Mientras tanto el servicio de trenes regionales agoniza lentamente. Por cierto que me he fijado en la composición del tren y hay coches que no tienen puertas al exterior, lo cual puede ser peligroso en caso de descarrilamiento.

Con 700 euros se pueden hacer viajes del doble de duración y con viaje en avión incluido, con pensión completa y todo. El tren es muy cuco pero está fuera de precio. Profetizo un fracaso sonado. Mientras tanto los viajeros de toda la vida siguen sin merecer un desagravio por tantos años de retrasos, viajes sin calefacción ni aire acondicionado y asientos capaces de mandarnos directamente al fisioterapeuta.



El tren mola pero no me subiré a él porque con esos 700 euros tengo para viajar libremente por toda Europa durante un mes.

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