jueves, 19 de noviembre de 2009

¿Porqué tienen que ser tan incómodos los asientos de cercanías?




Por lo visto para las empresas ferroviarias lo más importante en un tren de cercanías es que quepa mucha gente y que los materiales sean de lo más antivandálico para que no se deteriore. El confort de los viajeros es secundario.

Mi espalda tuvo que sufrir los horrorosos asientos de los trenes MAN de Feve en los 70 y 80; cuando parecía que durarían años los asientos blandos y con cabecero que se implantaron en 1985, la remodelación de los trenes incluyó los peores asientos jamás vistos en un tren de cercanías, que obligaban a mantener el equilibrio mejor que un funambulista en recorridos plagados de curvas. Ahora no son mucho mejores en ninguna unidad de cercanías.

En Renfe pasa más de lo mismo y únicamente se salvan los de los ferrocarriles catalanes de la FGC. Generalmente los trenes de cercanías se parecen cada vez más a las unidades de metro y ya nada queda de aquellos butacones con apoyabrazos de las unidades 440 de Renfe. Puedes tener suerte si en FEVE te toca un tren regional en servicio de cercanías pero en Renfe más bien ocurre lo contrario, que tengas que aguantar dos o tres horas en asientos pensados para viajes de pocos minutos.


Con asientos como los de la foto o se te borra la raja del trasero o acabas con dolor de cervicales de tanto aguantar la postura para no caer sobre el viajero de al lado, que estos asientos fomentan la promiscuidad cosa mala y encima no puedes ni estirar las piernas.

¿Para cuándo unos asientos de cercanías en los que viajar agusto?

No hay comentarios: