martes, 22 de abril de 2014

LA NACIONAL 232 ES UNA PORQUERÍA EXCEPTO EN NAVARRA.

Pues eso, que hay que echar un par de narices para hacer la ruta completa desde Burgos hacia Castellón por la mencionada carretera. Son 620 kilómetros muy cansados que te ahorran 30 euros en peajes y te dan más de un dolor de cabeza. Yo la hice enterita. Primero subí el puerto del Escudo y enseguida comencé la nacional en cuestión para encontrarme con que el tramo Incinillas-Oña es uno de los peores calvarios de la red viaria nacional; el trazado es pésimo y el mantenimiento es inexistente, lo cual hace casi obligatorio desviarse por Villarcayo, Medina de Pomar y Trespaderne para llegar a Oña sin dolor de cabeza. Se trata de 30 km de carretera nacional que parecen anclados en el pasado y que los habitantes de la zona evitan sistemáticamente. El tramo mencionado es bonito en paisaje pero mete miedo por otra parte. A partir de Oña tenemos una ruta aceptable y poco transitada hasta Pancorbo, donde se inicia un tramo en común con la nacional I, desde la cual se retoma la 232 en dirección Logroño. La ruta es corta, no muy rápida pero gratuita. Logroño no se circunvala sino que se cruza en trinchera por la autovía LO-20. A partir de aquí la cosa se complica porque aumenta el tráfico y el trazado es el de toda la puñetera vida con numerosas limitaciones hasta que en territorio navarro nos sorprenden con que la 232 se convierte en una autovía gratuita no muy larga y que nos introduce en la parte zaragozana. Bajamos de una velocidad máxima de 12o a los 80 km/h hasta Figueruelas, donde la autovía nos permite agilizar el viaje. Precisamente en Tudela tenemos un McDonalds y un Carrefour accesibles directamente desde la autovía.

Rodeamos Zaragoza decentemente y a partir de ahí no encontraremos más tramos desdoblados.  Los 100 km que quedan hasta Alcañiz se hacen por una nacional bien asfaltada y con algunos carriles para vehículos lentos pero con muy poco arcén, abundante tráfico, adelantamientos frecuentes y muy poco margen para corregir posibles errores. La lamentable travesía de Híjar ofrece una imagen lamentable de nuestra red de carreteras; probablemente no hay nada tan horrible en todo el territorio español.

Por cierto que en Alcañiz se puede repostar combustible en el Hiper Simply a un precio sin competencia, a pesar de que en Teruel los precios son bastante bajos en las gasolineras. Y poco después de Alcañiz se acaba lo que se daba y volvemos a una nacional sin arcenes, con numerosas limitaciones, tramos que se observan preparados para ejecutar y cubiertos de maleza; el trazado se vuelve retorcido y no volveremos a notar mejoría hasta las proximidades de Morella. El descenso hacia el Mediterráneo se hace por el enrevesado puerto de Querol, un auténtico rollazo de mucho cuidado con abundancia de camiones.

Ya es cutre que la nacional 232 llega a Vinaroz y ni siquiera tiene enlace directo con la AP-7, como si no se tratara de una ruta principal. Únicamente enlaza con la nacional 340, que impresiona bastante por su denso tráfico.

Si bien desde Haro hasta Zaragoza podemos ganar tiempo usando la autopista de peaje, desde Zaragoza a Vinaroz no hay otra solución mejor que la actual. 

Probablemente se ejecute del desdoblamiento en el tramo que une Zaragoza con Navarra, aunque a lo mejor sale más barato liberar la autopista de peaje que duplicar infraestructuras.

Lo más urgente ahora mismo es optimizar la conexión de Zaragoza con Alcañiz con la construcción de algunas variantes y la incorporación de terceros carriles. Aún así habría que concluir los tramos en remodelación inconclusa hacia Morella y ejecutar una obra de envergadura para salvar el puerto de Querol sin curvas a 20 km/h.

Ya sé que no están los tiempos para tirar el dinero pero es cuestión de vertebración territorial y de seguridad vial mejorada.

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