lunes, 11 de agosto de 2008

CONDUCIR MIRANDO EL PAISAJE


Como resido en una zona muy visitada tengo que sufrir con demasiada frecuencia lo que denomino "conducción turística", toda una manera de circular caracterizada por ciertas actitudes curiosas, entre las que destaca la reducción significativa de la velocidad para contemplar el paisaje, de modo que tramos que podrían recorrerse a 80 km/h sin problemas acaban haciéndose a no más de 60 km/h, incluyendo reducciones sorpresivas en cualquier momento, si es que no te encuentras con coches parados en medio de una curva o que se detienen en un puente para verlo con calma. Todo ello sin contar con que detrás va más gente que no está de viaje y que usa la carretera para desplazarse por motivos laborales o personales.

Mirar el paisaje es un derecho pero para ello no podemos retener a docenas de coches que tienen más prisa que nosotros; es una actitud muy egoista la de circular a paso de tortuga sin pensar en el repartidor de pollos que viene detrás, en la enfermera que va a atender un paciente a domicilio o en el enfermo que tiene cita en el ambulatorio, por no hablar de los que están haciendo un viaje muy largo y llevan muchos kilómetros encima.

Mi recomendación es facilitar el adelantamiento cuando sea posible o bien detenerse, ya sea para ver el panorama o dejar pasar a un buen número de vehículos que tienen sus razones para no ir tan despacio. Otra cosa muy distinta es cuando la circulamos al borde de la velocidad legal y nos van empujando, que de eso hay mucho, como cuando estamos adelantando a 120 por autovía y parece que estorbamos a todo el mundo; no podemos infringir una ley para facilitar las cosas a los que quieren incumplirla.Muchas veces el conductor va despacio porque se ha pasado la desviación o porque va pensando lo que va a hacer. Para eso lo mejor es detenerse y pensar las cosas sin prisas.

También deberemos ser comprensivos en trazados complicados. Si no podemos rodar a una velocidad razonable a causa del miedo, no podemos obligar a los lugareños a moverse con demasiada lentitud; se les deja pasar y se les evita un cabreo.

El paisaje lo veremos mucho mejor si paramos y nos damos una vuelta a pie. Y si no vamos a adelantar al vehículo que nos precede, es elegante dejar un espacio para que lo hagan los que sí quieren. Mención aparte merecen los "trenes de coches" compuestos de dos o más autos que circulan en bloque e impiden que nadie se intercale entre ellos. En autopista no pasa nada, pero en nacional son un engorro y suelen actuar de modo peligroso. Recuerde. Usted puede estar de vacaciones pero es posible que los demás tengan su vida y sus necesidades, que pueden ser muy diferentes a las propias.

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