martes, 28 de julio de 2009

ALQUILER DE COCHES EN TENERIFE


Son muchos los españoles que ya han visitado las islas Canarias y en concreto la de Tenerife. No son pocos los que van a pasar por ahí en los próximos años, así que aportaré mi experiencia sobre el alquiler de coches en la isla.

Obviamente el coche es una solución de transporte óptima para moverse desde el hotel a los puntos de interés turístico y la más adecuada para grupos de dos o más personas. Los precios andan muy baratos respecto de la península y eso todavía nos anima más. Lo que nos puede producir ciertos problemillas es que nos tiremos de cabeza a la oferta más barata sin tener en cuenta las peculiaridades de la isla. Los coches que mejor salen de precio son naturalmente los menos potentes y también los más pequeños, lo que en una provincia como Valladolid no es nada grave pero en Tenerife sí. El perfil de la isla es complicado y uno se pasa el día subiendo cuestas, lo que para vehículos de escasa cilindrada y con una familia dentro acaba convirtiéndose en una tortura, ya que se tarda mucho en coger velocidad y los ascensos se hacen penosos.

Como ya me había enterado previamente, opté por pagar un poco más y hacerme con un Opel Astra, que por cierto era de gasolina y tampoco volaba precisamente; tuve que echarle gasolina de 98 para que cogiera algo de velocidad y en ciertos sitios había que quitar el aire acondicionado para que tuviera buena aceleración. Aún no siendo mi elección la perfecta, luego escuché los comentarios de otros viajeros que optaron por un Citroen C2 o un Renault Clio y las pasaron canutas. Me dijeron que entraban a la autopista por el carril de aceleración sin pasar de 60 km/h y que las cuestas de la carretera de Masca se les hacían verticales.

Mi elección fue la compañía Cicar, que te entrega el coche incluso a las dos de la mañana e incluso te espera lo que haga falta si el vuelo llega tarde y eso es toda una ventaja que otros no ofrecen. El precio era mejor que el de la competencia para el mismo tipo de coche y el vehículo estaba bastante bien, aunque hubiera preferido el diesel. El problema en todas las compañías es que nunca sabes exactamente la potencia del coche que estás contratando.

Hay que tener en cuenta también que las dos autopistas tinerfeñas tienen sus particularidades y eso no ayuda, pues algunas subidas son casi de alta montaña y los carriles de incorporación suelen ser extremadamente cortos. Las carreteras convencionales están en buen estado y los trazados, aunque sinuosos, tienen peraltes muy adecuados. Mención especial merece la carretera de Masca desde Santiago del Teide, toda una virguería que obliga a bajar en marchas muy cortas y que muchos viajeros negocian únicamente a base de freno.

En cuanto a las gasolineras, da gusto encontrar tantas por todos lados y el precio del combustible es mucho más bajo que en la península, aunque curiosamente la gasolina es comparativamente más barata que el gasóleo. En general el ahorro es de un 25%.

La conclusión es que el viajero debe decidirse por un coche que responda y que vaya bien equipado, sin pretender ahorrarse unos pocos euros a cambio de sufrir el perfil de la isla en cada desplazamiento.

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