miércoles, 23 de junio de 2010

EL HOMBRE QUE ACABARÁ CON EL FERROCARRIL.



El de la foto es el ministro de Fomento, que hasta ahora había tenido intervenciones más bien acertadas en las que reconocía los despilfarros en infraestructuras no siempre justificables.

Lo malo es que ahora nos amenaza con la supresión de servicios ferroviarios hasta límites impensables. Dice que no se van a cerrar líneas, sabiendo que en realidad no hace falta porque basta con suprimir los servicios de viajeros.

El argumento es que mantener el ferrocarril cuesta mucho y da poca rentabilidad económica. Lo cierto es que hasta ahora las empresas ferroviarias públicas se han ocupado mínimamente de los clientes, excepto en los servicios estelares.

Lo curioso es que durante estos últimos años RENFE se ha deshecho de gran cantidad de material en perfecto estado y ha pretendido reducir su flota de largo recorrido a Talgos y AVES, sin contar con las tradicionales composiciones de máquina y coches.

Lo que va a pasar es que tendrán que ser las comunidades autónomas las que apoquinen si quieren tener un tren funcionando y entonces quizás puedan exigir más.

Siempre se ha sugerido que es mucho más justo disponer de un ferrocarril convencional competitivo que estructurar una red ferroviaria basándose únicamente en tramos de alta velocidad. No hace falta que unos vayan a 300 km/h y otros a 65, sino que sería mucho más adecuado que se pudieran alcanzar los 160 km/h en las líneas tradicionales.

Habrá que luchar por el mantenimiento y la mejora de nuestros ferrocarriles. No debería pasarnos lo que le ocurrió a Argentina en los años 90. Cerrar y desmantelar es sencillo, pero reabrir sería mucho más complicado.