miércoles, 14 de mayo de 2014

CARRETERAS DE SUIZA

Acabo de regresar de vacaciones y me gustaría hacer unos comentarios que pueden ser de interés para el viajero que quiera conocer la famosa Confederación Helvética.

Fuera de tópicos sobre la calidad de los relojes y los chocolates o la puntualidad de los trenes, lo cierto es que la red de carreteras suiza no está como para tirar cohetes precisamente. Una vez llegamos al país adquirimos la viñeta que permite circular libremente por las autopistas durante todo un año, al precio de 3o euros aproximadamente. No obstante, no se trata de vías como las que conocemos sino más bien autovías con un arcén muy escaso y plagadas de limitaciones que impiden circular a 120 km/h. En cuanto la orografía se complica estas infraestructuras se convierten en vías rápidas de un carril por sentido. Podría servir la excusa de que se trata de un país montañoso pero incluso en zonas llanas hay numerosas reducciones de velocidad y una señalización no demasiado lograda. Lo grave es que en una ciudad como Zurich no exista una circunvalación decente y para unir dos tramos de autopista haya que circular por el puñetero medio de la ciudad con indicaciones de penosa visibilidad.

En cuanto a las llamadas carreteras nacionales, son como las secundarias de aquí. Numerosas carreteras de montaña exhiben un mantenimiento flojillo, llenas de parches y repegones, sin quitamiedos en casi todo el recorrido (si te sales, te vas al cuerno), línea discontínua en todo el trayecto y carencia absoluta de señalización de curvas y limitaciones, lo que provoca que el conductor vaya a bulto todo el tiempo.

Lo más curioso es que en gran número de poblaciones pequeñas sea imposible cruzarse con otro vehículo en ciertos tramos sin que se nos indique previamente que eso va a ocurrir y sin señales que marquen prioridades; sencillamente te encuentras con otro coche de frente y el más rápido pasa primero.

Poblaciones como Davos o Saint Moritz tienen unos accesos deprimentes y de trazados muy anticuados, tanto como para haber prohibido el paso de ciclistas por sus carreteras por motivos obvios.

Por cierto que aproveché para visitar un trozo de Austria y aquello es otra cosa muy diferente, con estándares de calidad muy dignos y parecidos a lo que aquí encontramos.

El viajero que desée viajar con su coche por Suiza deberá tener en cuenta que aunque haya muchos controles de velocidad, todo el mundo sistemáticamente supera los límites de velocidad establecidos y encima se te pega detrás si los vas respetando, acompañando el adelantamiento con una pitada. En ciudad se conduce con prudencia pero fuera de ella la gente anda algo azotada. Si a ello añadimos que los conductore suizos prefieren pegarse al centro de la carretera, cruzarse puede ser algo complicado en tramos estrechos.

En resumidas cuentas, que no sé de qué nos quejamos en España. Que conste que vivo en una zona de orografía muy abrupta y que creo que tenemos una buena red de carreteras bien señalizadas y mantenidas en comparación con la suiza. Podemos estar orgullosos porque en cuestión de carreteras viajar a Suiza es ir al pasado y entrar en Portugal es llegar al futuro.

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