sábado, 2 de agosto de 2014

AUTOPISTA FUENGIROLA-MARBELLA, TARIFAS DISUASORIAS. AUTOVÍA GRATUITA ALTERNATIVA, UN PELIGRO PARA LOS QUE SE INCORPORAN.

La cosa podría ser peor y menos mal que estamos en España y no en Italia o Francia, donde una buena vía rápida en la costa mediterránea se paga a precio de oro sin otra opción decente.

La tarifa de verano hace que recorrer los 30 kilómetros existentes entre Fuengirola y Marbella cueste la friolera de 7 euros y medio, casi lo mismo que ir desde Bilbao a San Sebastián, con el triple de kilómetros. En temporada baja descienden los precios pero aún son caros. Y sí, hay una autovía gratis pero no como para tirar cohetes. Se trata de una nacional desdoblada y limitada a 80 km/h con una densidad de tráfico similar a la del Bulevar periférico de París; pero el problema no acaba ahí, ya que si haces el tramo de principio a fin no pasa nada pero si por casualidad tienes que salir y volver a entrar la cosa se pone muy complicada, dado que en la mayor parte de incorporaciones no existe el carril de aceleración y se parte directamente de un STOP que obliga a aceleraciones salvajes que no todos los coches ni conductores se pueden permitir, mientras los que circulan tampoco facilitan la maniobra, principalmente porque no pueden.

Lo peor del caso es que no hay modo de mejorar la A-7 sencillamente porque ya no hay más espacio. O se suprimen salidas y entradas o se reduce aún más la velocidad. Algo así solo lo había visto en las autopistas italianas. Resulta delirante ver colas interminables de vehículos intentando incorporarse, con autobuses urbanos y camiones de reparto incluidos, que no pueden dar tanta candela para entar.

La solución cuesta dinero y es liberar el peaje de la autopista de peaje o bien bajar las tarifas hasta hacerlas suficientemente populares. Personalmente me quedé de piedra al pagar 7.50 euros y ver que mi dinero no valía para llegar a Estepona sino que había nuevos peajes posteriores, lo que me hizo volver a la opción gratuita. Menos mal que iba de turista y sin prisa, porque los locales deben acabar locos.

Por lo visto está en estudio la prolongación del ferrocarril hasta Marbella pero eso no es solución, ya que la vía pasa lejos de los núcleos de población en varios casos.

Sirva el post como aviso a navegantes.Yo no sabía nada y si lo sé no vuelvo a pagar tal clavada.

viernes, 1 de agosto de 2014

NUEVA AUTOPISTA DE PEAJE ENTRE BAYONNE Y BURDEOS. UN INFIERNO CON LLUVIA.

Lo ideal es hablar con conocimiento de causa y ya me temía que la transformación en autopista iba a tener algún inconveniente aparte de pagar 7 euros por un tramo que antes era gratuito y que no tiene alternativa por otra carretera convencional. 

Después de pagar tres pequeños peajes sucesivos entre Irún y Bayona, la autopista muestra su nueva cara con tres carriles por sentido y la posibilidad de que los camiones puedan adelantarse entre ellos. La velocidad sube a los 130 km/h y los 110 km/h ya son historia,pero no todo son alegrías precisamente. 

Lo habitual en las autopistas francesas es que la lluvia las convierta en un infierno absoluto, donde con la menor precipitación el agua queda retenida en la calzada y proyectada hacia todos los vehículos gracias a los neumáticos de los que los preceden. Con una ligera lluvia ya no se ve un pimiento y en caso de fuerte precipitación la autovía se convierte en un embalse que raramente drena o echa fuera el agua. Para eso se pone la limitación a 110 km/h en caso de lluvia, que resulta claramente insuficiente si se quiere garantizar la seguridad.

La alegría se acaba pronto y según nos aproximamos a Burdeos la autopista A-63 retorna a los dos carriles tradicionales en una zona con tráfico denso y en un tramo común a la autopista que lleva a Arcachón. Si vamos en dirección España los tres carriles también terminan cerca de Bayonne, justo donde hay más coches circulando. En la circunvalación por el oeste se está añadiendo un tercer carril para agilizar el tráfico.

Por cierto que hay algún radar colocado expresamente para pillar a despistados en rectas infinitas que de pronto exhiben una limitación a 110 km/h prácticamente sin ningún margen para reducir la velocidad.

Durante el mismo día que hice el viaje por esta ruta también recorrí la A-8 entre Cantabria y Asturias, comprobando que si diluvia la carretera parece seca y toda el agua que cae no es problema para el limpiaparabrisas. Las autopistas españolas superan en este aspecto a todas las francesas que he conocido. Lo gracioso es que si miras de frente conduciendo parece que están cayendo chuzos de punta y basta mirar por la ventanilla para comprobar que prácticamente no llueve.

Para el que hace el viaje Irún-Burdeos los dos nuevos puntos de peaje funcionan sin ticket, al igual que ocurre con los tres tradicionales, tal y como ocurre en algunas autopistas españolas como la AP-9.